El mapa sanitario del girasol: claves para elegir híbridos y anticipar enfermedades
27/03/2026
En las últimas dos campañas, la Estación Experimental Agropecuaria Marcos Juárez del Inta puso en marcha en Córdoba una red de evaluación de híbridos de girasol, en respuesta al crecimiento sostenido que viene registrando el cultivo en la provincia. Durante el ciclo 2025/26, los ensayos incorporaron un enfoque sanitario para identificar las principales enfermedades presentes en la región y analizar el comportamiento de 13 materiales comerciales.
El trabajo fue coordinado por el fitopatólogo Enrique Alberione, junto con el equipo de Patología Vegetal del Inta y extensionistas, en dos ambientes representativos: Noetinger e Inriville–Los Surgentes.
En total se detectaron cinco enfermedades. Si bien, por los niveles de infección registrados, no se observaron impactos significativos sobre el rendimiento, desde el organismo destacaron el valor de estos ensayos para identificar los híbridos con mejor desempeño sanitario y advirtieron sobre la necesidad de reforzar el monitoreo en las próximas campañas.
“Durante enero y parte de febrero no hubo condiciones de humedad favorables para el desarrollo de enfermedades”, explicó Alberione. En ese contexto, los relevamientos no evidenciaron daños en los órganos reproductivos. “Los capítulos y los aquenios estaban bien formados, por lo que el impacto productivo fue bajo”, precisó.
Aumento del girasol
Sin embargo, el especialista remarcó que la expansión del cultivo en Córdoba obliga a prestar mayor atención a estos factores. En las últimas campañas, la superficie sembrada pasó de unas 70.000 a cerca de 250.000 hectáreas. “A medida que crece el área cultivada, aumentan las posibilidades de que los patógenos se establezcan y se expandan en la región”, advirtió.
Entre las enfermedades relevadas, la más frecuente fue la mancha por alternaria (Alternaria helianthi), que afecta el tejido foliar. Según reportes internacionales, en situaciones severas puede provocar pérdidas de hasta 70% del rendimiento. En Inriville–Los Surgentes, la incidencia mostró una marcada variabilidad entre híbridos, con valores de entre 10% y 90% en hojas superiores, clave para el llenado de granos. No obstante, la severidad fue baja: en algunos materiales no superó el 1% y alcanzó un máximo de 6% en los más susceptibles. “Es decir, hubo muchas hojas afectadas, pero con bajo nivel de daño en cada una”, aclaró Alberione.
También se detectó roya negra del girasol (Puccinia helianthi), otra enfermedad foliar que, en casos extremos, puede generar pérdidas de hasta 80%. “En uno de los sitios se observó en el 100% de los híbridos, aunque con distintos niveles de infección”, indicó. La incidencia osciló entre 80% y 100%, mientras que la severidad se mantuvo en niveles moderados, entre 1% y 10%.
Por su parte, la roya blanca (Pustula helianthicola o Albugo tragopogonis), un oomicete que se desarrolla con temperaturas más bajas, tuvo una expresión limitada. En Inriville–Los Surgentes alcanzó una prevalencia de hasta 46% de los híbridos. La incidencia varió entre 5% y 65%, con severidades inferiores al 1% y picos cercanos al 3%. “Suele afectar hojas de los estratos inferiores y medios, aunque también se detectó en hojas superiores”, detalló el especialista.
Enfermedades presentes
Otra de las patologías presentes fue la mancha negra o escudo negro del tallo (Phoma macdonaldii), una de las más extendidas en los ensayos. Se registraron prevalencias cercanas al 100% de los ambientes e incidencias de entre 60% y 100% según el híbrido. Afecta hojas y tallos, donde provoca manchas en los puntos de inserción. Aunque muchas veces se subestima, puede ocasionar pérdidas superiores al 50% en escenarios severos.
Finalmente, en Noetinger se detectó en baja proporción el cancro del tallo, causado por el complejo Diaporthe helianthi / Phomopsis helianthi. Este patógeno puede debilitar la planta hasta provocar su quiebre, aunque en esta campaña no se observaron daños de esa magnitud. “En regiones donde está instalado puede afectar también el capítulo y generar pérdidas cercanas al 40%”, advirtió Alberione.
Más allá del diagnóstico sanitario, desde el Inta destacaron que estos ensayos, realizados en conjunto con Crea, aportan información clave para la toma de decisiones productivas. “Para el productor es una herramienta fundamental al momento de elegir el híbrido. Además del rendimiento, puede evaluar cómo responde cada material frente a las enfermedades más frecuentes de la zona”, señaló el fitopatólogo.
Los resultados completos estarán disponibles próximamente en informes técnicos. El objetivo, según indicaron, es acercar esta información a productores, técnicos y asesores para mejorar las estrategias de manejo.
En ese sentido, Alberione subrayó la importancia del monitoreo permanente del cultivo. “En enfermedades como roya blanca, roya negra o alternaria, cuando las condiciones ambientales son favorables, el seguimiento previo permite definir si es necesaria la aplicación de fungicidas”, concluyó.
Fuente: Agro Clave
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